El nacimiento de Arnau, por Paco Cerviño

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Yo que siempre había idealizado el parto en casa desde muy joven, no solo por la cuestión critica del ser y estar, sino por ideología social y política que me evocaba hacia un estado lo más natural  posible del ser humano,  ¿ un mamífero?. Ahora llegaba la realidad, el parto de mi hijo. El día antes llegaba de Zaragoza a las 23 h, pasaban cinco días de la fecha probable de parto. Mireia estaba muy ansiosa por parir, pero intuía que mi hijo esperaría a que Yo llegara a casa, así que en cuanto llegue le hable a través de la barriga y le dije, papá ya está en casa, ¡Ya puedes salir! Siete horas más tarde, después de un merecido descanso, empezaba el viaje. Sigue leyendo