EL BEBÉ EMOCIONAL

La setmana passada, vam tenir el plaer de convidar-vos a la xerada que oferia Enrique Blay, autor del llibre “El bebé emocional”, l’Enrique, ens ha enviat un resum dels punts més importants que vam tractar a la xerrada i ho volem compartir amb vosaltres.

– El desarrollo psicológico se inicia desde el mismo momento de la concepción. Sobre una base genética -heredada de nuestros padres-, y del desarrollo del sistema nervioso –específico en cada individuo-, las experiencias moldean el cerebro, afectan su estructura y van definiendo la particularidad psicológica de cada persona.

– Desde que el bebé es concebido y hasta los 2 años de edad, su percepción es totalmente emocional, es decir, transforma toda experiencia en sentimiento y emoción internas. A partir de esta edad se inicia el desarrollo de la percepción racional que no prevalece en el niño hasta los 12-14 años de edad. De ahí la gran delicadeza de bebés y niños y el sumo cuidado en que hay que tratarlos, desde la escucha, la comunicación y el respeto de sus emociones.

– El bebé intrauterino tiene intensos y potentes canales de percepción, que le hacen vivenciar sus primeras experiencias emocionales. El bebé intrauterino está en simbiosis con su madre, por lo que el aspecto más importante a considerar a lo largo de la gestación, es el estado emocional de la madre. Lo que siente la madre, lo siente el bebé. Dada la alta capacidad auditiva del bebé intrauterino y de recordar esos sonidos una vez nacido, el padre tiene también oportunidad de iniciar con el bebé no nacido, un vínculo afectivo (igual que otros hermanos del bebé, si los hay), hablándole y cantándole sobre el vientre de la madre.

– El nacimiento es una experiencia emocionalmente muy intensa para el bebé, tanto en su viaje a través del canal del parto, como en el nacimiento y horas posteriores. Una experiencia que dejará una profunda huella en su psique. El bebé pasa del mundo paradisíaco del útero materno (cálido, protegido, bañado en endorfinas, sintiendo el amor de su madre), a un mundo absolutamente nuevo y desconocido. Surge a un mundo agradable, placentero, afectivo, amoroso o surge a un mundo desagradable, agresivo, doloroso, violento. Se siente seguro con las personas que le rodean o hay que desconfiar de ellas. Esa percepción es una impronta en nuestra psique que tendrá mucho que ver en la forma en que sintamos el mundo en el que vivimos. El tipo de parto que facilita, tanto la salud física como la psicológica de madre y bebé, es el que Michel Odent denomina “Parto mamífero”, basado en la no intervención externa (salvo que sea necesario), dejando que actúe la naturaleza a través de lo que denomina “Cóctel de hormonas”, como la oxitocina, endorfinas y prolactina. También es muy importante el no cortar el cordón umbilical antes de que deje de latir y mantener el “piel a piel” entre madre y bebé desde el mismo nacimiento y en las horas y días posteriores.

– Una vez nacido, el bebé necesita tanto alimento nutriente como alimento afectivo. Indispensables los dos para su salud física y psicológica. Para otorgarle alimento afectivo disponemos de:

  • Lactancia materna.
  • Atención del llanto.
  • Colecho.
  • Contacto físico.
  • Tiempo compartido.

A través del Alimento Afectivo satisfacemos la principal necesidad afectiva de todos los bebés: SENTIRSE INCONDICIONALMENTE AMADO.

Enrique Blay Llauradó

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