Cortar o no cortar el frenillo a los bebés

 Algunos profesionales están recomendando cortar el frenillo de la lengua a los bebés, cuando la madre presenta grietas en el pezón o episodios de mastitis. Lo hacen para aliviar el sufrimiento de la madre o el posible abandono precoz de la lactancia materna.Algunas madres y padres se encuentran que tienen que tomar una decisión como es la de seccionar el frenillo de su bebé. Creo que es una cuestión que hay que pensar, como siempre buscando información contrastada y tomando la decisión que cada una y cada uno crea la más adecuada. Las soluciones a un problema pueden ser múltiples, cuando la madre tiene grietas en el pezón o episodios de mastitis hay que mirar los aspectos fisiológicos de postura y constitución de la anatomía de la boca del bebé y del pezón de la madre Pero quedarse sólo en eso creo que sería una visión muy simple del tema. También hay que examinar los aspectos psicológicos y sociales que rodean a la madre, al bebé y al padre.

 En la actualidad se está poniendo de “moda” cortar el frenillo de la lengua a los bebés. Con   el pretexto de que el frenillo lo tienen corto y si no lo hacen dañaría el pezón de la madre … ¡Fíjate que a mí me suena este argumento!. Desde hace unas décadas las mujeres se les cortaba la vagina, el pretexto de la episiotomía es que no hay espacio suficiente para que pase el bebé, o para evitar incontinencias o prolapsos Pero a estas alturas está demostrado que no es así . Durante décadas las mujeres han sufrido, y de hecho, sufren aún esta agresión. Nos escandalizamos con razón de las mutilaciones genitales en prepúberes de países africanos y en cambio parece normal la práctica de la episiotomía, cortan igualmente pero lo disfrazan como proceso quirúrgico necesario.
Con la episiotomía se corta la inervación del clítoris, la mujer puede tener serios problemas con sus sensaciones placenteras, las molestias pueden durar años.
También se puso de “moda” cortar el prepucio a los chicos, hacer una incisión, la excusa siempre es la misma, el glande es pequeño, resulta evidente en un bebé todo es pequeño, tiene que crecer. Es fisiológico que el pene sea pequeño al igual que lo es el frenillo de la lengua de los bebés.

Entonces, ¿qué hay detrás de estos actos? ¿Porque nos quieren mutilar?
¡Viva la sofisticación! Ahora le toca el turno a la sexualidad oral de los niños y las niñas. Succionar es un placer para el bebé, la naturaleza ha previsto que alimentarse forme parte de su sexualidad oral.
Puede que algún bebé necesite este tipo de intervención pero nunca han necesitado tantas como ahora. Cuando pasa a ser un acto masivo parece más la represión de la sexualidad oral que un acto quirúrgico necesario.

Cada sociedad tiene sus mecanismos de represión, se inventa patologías que no existen y aplica tratamientos quirúrgicos innecesarios como la episiotomía para las mujeres o la circuncisión para los hombres. Este procesos tienen consecuencias a todos los niveles: en el fisiológico tienen una disminución de la sensibilidad en esta zona, que repercute en el disfrute de su sexualidad, a nivel psicológico se esconde el fantasma de la castración.

Tenemos que estar alerta cuando alguien nos recomienda algún procedimiento que tiene que ver con cortar porque lo que quieren cortar no es tan inocente como parece a primera vista. Detrás de la castración viene la sumisión. Seguramente lo que cortan es el vínculo afectivo con la madre, se espera placer y obtiene dolor. Cuando tenemos en cuenta la forma de nacer, el método de crianza … pues vamos con cuidado con quien nos propone cortar.

¿O queremos que nuestras criaturas sean sumisas?

Cuidado con cortar!

Pepi Domínguez
Comadrona

Pepi-Dominguez Cano- Comadrona

Pepi-Dominguez Cano- Comadrona

La sexualidad en el parto y la lactancia

Las sensaciones placenteras nos acompañan desde el principio de nuestra vida, ya en el útero de su madre la criatura, ve, oye, tiene todos los sentidos desarrollados. Está rodeado de líquido amniótico bañando su cuerpo, permitiéndole moverse libremente, sintiéndose en contacto.

El nacimiento puede ser un baño de endorfinas para la criatura y las contracciones como abrazos rítmicos. El nacimiento puede ser un éxtasis. La mejor forma de venir a este mundo es rodeado de los seres que más le quieren, le acarician, le miman, le protegen. Ser colocado encima de la madre, sentir su calor, su olor, poder succionar el pecho proporcionará al bebé un placer  y una sensación se seguridad muy confortable.

El parto en sí forma parte de la sexualidad femenina. Diferentes autores y autoras reflejan este pensamiento: Sheila Kitzinger en sus libros enseña un método de educación maternal que llama“Psicosexual” considerando el parto y la lactancia como parte de la sexualidad femenina. Michel Odent, obstetra francés, da mucha importancia en su asistencia a la privacidad de la mujer durante el parto y el posparto inmediato, considera que el mejor sitio para parir es el mismo que para tener relaciones sexuales, que la mujer no se sienta observada ni molestada por nadie, porque cree que así parirá mejor y evitará complicaciones.

Juan Merelo-Barberá  refiere en su libro “Parirás con placer” como algunas mujeres sienten una emoción orgásmica en su parto.

Frédérick Leboyer en su libro “Por un nacimiento sin violencia”  nos dice que el nacimiento puede ser un como un abrazo embriagador entre la madre y la criatura.

Esta misma idea está en los diferentes libros que ha escrito Casilda Rodrigañez, nos dice que si se produce el deseo de la mujer en el parto, éste puede ser una gran dilatación y apertura del útero. Así como una caricia mutua entre la madre y la criatura.
La lactancia materna puede ser un placer para la criatura pero también para la madre.
S. Kitzinger en su libro “La mujer y su experiencia sexual”. Nos dice: “La lactancia materna es una experiencia sexual, en la que no solo  las glándulas mamarias son órganos  erógenos, sino que los ritmos producidos al amamantar poseen una calidad intensamente sexual. Esta sexualidad desconcierta y angustia a algunas mujeres y gusta a otras.
En estos procesos de parto y lactancia se puede sentir placer o dolor dependiendo de muchos factores, tanto físico, psicológicos, sociales y culturales.

Pepi Domínguez- Comadrona